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El Parlamento Europeo ha adoptado oficialmente el pasado 23 de abril la directiva que regula el derecho a la reparación. Una gran mayoría de parlamentarios – 584 de los 705 en total – votó a favor. La votación era el último paso en un trayecto que ya lleva varios años. A finales de febrero el Parlamento Europeo ya llegaba a un acuerdo provisional sobre este tema.

En cuanto el texto adoptado se publique en el Diario Oficial de la Unión Europea, los estados miembros tendrán un período de dos años para transponerlo en legislación nacional.

Los Repair Café tres veces nombrados por su nombre

En el texto legislativo europeo se nombra a los Repair Café tres veces por su nombre. Todas las veces en relación con la plataforma online europea que debería poner en contacto a consumidores con reparadores y al revés. Esta plataforma, en primer lugar, debería facilitar que los consumidores puedan encontrar a reparadores profesionales. “Pero para poder promover un consumo sostenible, los estados miembros tienen que poder ampliar su alcance, para que también […] iniciativas ciudadanas como los Repair Café puedan encontrar un sitio.”

En la plataforma los consumidores también tienen que poder encontrar un Repair Café cercano. Los reparadores que se mencionan en la plataforma, tienen que poder demostrar que cumplen con “ciertas normas de reparación”. Que normas son exactamente, no se especifica.

‘Reparadores con experiencia que reparan los objetos contigo’

Martine Postma de Repair Café International ya se adelanta a una posible descripción de las normas de reparación que cumplen los Repair Café. “En el caso de los Repair Café podría incluir que allí encuentras a reparadores con conocimientos y experiencia que – de modo voluntario y con el ojo puesto en la seguridad- hacen lo posible para reparar los objetos estropeados contigo. También dan consejos sobre el uso y el mantenimiento de los objetos.”

Según las nuevas normas acordadas a nivel europeo, los estados miembros tienen que tomar medidas adicionales para promover la reparación. El texto incluye varios ejemplos, tanto de medidas financieras como no-financieras. También aquí hay referencias a iniciativas como los Repair Café. “Medidas no-financieras son por ejemplo campañas de información o el apoyo a iniciativas ciudadanas en el ámbito de la reparación, como por ejemplo el poner a disposición espacios en centros comunitarios o centros culturales.”

Cursos para que más gente aprenda a reparar

En el caso de medidas financieras se sugiere, entre otros, que los estados miembros pueden optar por vales de reparación, fondos de reparación o medidas fiscales. Además, pueden organizar o financiar cursos para conseguir que más gente aprenda a reparar.

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